jueves 12 de mayo de 2011

Primer paso sólido del otoño en el Jardín Botánico de Córdoba


Como anticipábamos en la comunicación anterior, la estación entrante ya se manifiesta en su plenitud. Amaneceres perezosos y esos primeros rayos cálidos que nos agrupan como pirinchos al sol.

Últimos tiránidos atrasados o de procedencias lejanas que pasan en silencio, casi inadvertidamente y la agrupación granívora que ordena sus tropas invadiendo pálidos campos de hierbas deslucidas y arbustos raquíticos. De pronto abundan los chingolos, algunos parecen provenir de los alrededores tal vez, otros proceden de latitudes patagónicas. Y así como vienen pasan; quién sabe a dónde. Resulta interesante, en la curiosidad del caso, que se oigan cantar algunos de estos chingolos. Esto daría que pensar en la posibilidad que sean aves de residencia permanente en defensa del territorio ante la llegada de las masas migratorias, o bien inmaduros en práctica sinfónica.

También aumentó en número la Monterita de Collar (Poospiza torquata) y aparecieron Picaflor Cometa (Sappho sparganura), Diuca (Diuca diuca) y Monterita Canela (Poospiza ornata) entre los visitantes invernales más destacados. Ya los Cortarramas (Phytotma rutila) van cambiando atuendo por esos pardos camuflados que hacen juego con hojas secas.

Este fenómeno de traslado y recambio de especies coincide con observaciones de especialistas, resultado del producto de interesantes investigaciones. Por ejemplo dentro del sistema de aves que teóricamente se trasladan de climas templados a tropicales se destaca la familia Tyrannidae, en tanto que las que correspondientes al sistema “frío-templado” son mayormente granívoras, u omnívoras o generalistas. Un caso particular es el del Cortarramas ya que en otras regiones del país parece responder al segundo sistema, lo cual contrasta con nuestra experiencia en la región dado que tanto en Relinchos como en el Jardín Botánico el mayor flujo de individuos se da a fines del verano, luego del cual el número de individuos disminuye notablemente.

Vale destacar la permanencia aún en el sitio de la Mosqueta Estriada (Myiophobus fasciatus), ave que parece resistirse a los cambios y esas escalofriantes mañanas bajo cero. Entre los tiranos, al flujo post-reproductivo de Viudita de Hudson (Knipolegus hudsoni) le sucedió el de Viudita Común (Knipolegus aterrimus). ¿Será residente invernal en el sitio?

Por su parte, los atajacaminos (Familia Caprimulgidae) han copado enteramente la red de senderos en la parcela. Primero llegaron los coludos (Hydropsalis brasiliana), y al tiempo los Ñañarca (Caprimulgus longirostris). Este grupo de aves nocturnas son tan poco conocidas en general, que aún siendo relativamente comunes han permanecido envueltas en las nubes de un misterio arcano. Es entendible por qué se conoce tan poco sobre estas aves: son difícil de ver, de identificar (si no cantan) y viven fuera del horario de actividad habitual del humano.



















El programa para los meses de otoño ha llegado a su fin. Hemos completado los 10 muestreos y los resultados fueron enteramente satisfactorios. Cabe destacar por sobre todo la gran convocatoria y entusiasta concurrencia que esta iniciativa ha generado. Más de 30 personas han participado regularmente del trabajo de campo. Esta vez agradecemos muy especialmente a las familias Villafañe y Rojas por el aguante, y a quienes nos han acompañado emotivamente en estos últimos muestreos: Erika Jacobsohn, David Vergara, Ernesto Verga, Valentina Saur Palmieri, Katherine Fuentes, Gustavo Serrano, su esposa y dos hijos, Sayri Valussi, Agustín Caviglia, y Meli Salguero. Por otro lado expresamos inmensa gratitud a la Dra. Susana Peluc por la orientación técnico-académica y al Vermont Center for Ecostudies y Aves Argentinas/BirdLife International por el equipamiento.

Juan

miércoles 27 de abril de 2011

Cola que agita migraciones y arrastra aires glaciales sobre el Jardín Botánico de Córdoba


Risas, medialunas y criollos. Amanecer sobre rascacielos, despertar del día en baño de tonos rosas y brisas cálidas que se alejan. Van desperezándose lentamente, voces espaciadas, mañanas sin cantos y silencios prolongados. Aquí y allá, calandrias por doquier con tímidos chillidos secos que comunican sus posiciones desde los arbustos ensombrecidos.

Con esta edición marcamos el cierre de una etapa en la vida de las aves de la región. Particularmente interesante resulta destacar la sucesión de especies y las variaciones en abundancia de cada una. Este fenómeno tal vez haya sido el aspecto más notorio en cuanto al paso de aves migratorias por el sitio. En este breve período constatamos y documentamos el paso de un gran número de aves, principalmente de la familia Tyrannidae.

Extraemos un puñado de curiosidades migratorias de los últimos 30 días. Comenzamos con la observación de un Varillero Ala Amarilla (Agelaius thilius), ave de plumaje reluciente en atuendo pseudo-femenino. Esta especie probablemente sea migrante austral parcial en gran parte de la región chaqueña. Continuamos sobre la línea negra brillante y sedosa para presentar al elegante Federal (Amblyramphus holosericeus); y suponemos que tanto éste como el Pecho Amarillo Común (Pseudoleistes virescens) observado esa misma semana por Santi (amigo que trabaja en el Jardín Botánico) y por nosotros el 10 de abril, se tratan de liberaciones.

Cerca de tres semanas atrás notando y evaluando seguidamente la misteriosa ausencia de Mosqueta Estriada (Myiophobus fasciatus), una que andaba de paso por el lugar y escuchó esos comentarios nos sorprendió anunciándose con canto y todo! Curiosamente y por si esto fuera poco esa misma mañana, dos semanas atrás, una Calandria Grande (Mimus saturninus) pasó un ratito imitando (15-16 repeticiones) la Mosqueta.

Quien parece sí haber abandonado momentáneamente el Jardín Botánico es Piojito Común (Serpophaga subcristata). Desde principios de marzo que no tenemos registro alguno de esta especie en el predio. Por el contrario, no percibimos variación en la abundancia de Piojito Trinador (Serpophaga griseicapilla). A pesar de ser ambas especies parcialmente migratorias en gran parte de sus áreas de distribución, el Piojito Común tal vez se retire más hacia otras regiones ausentándose así el área de estudio durante los meses de invierno. Casos como este nos interesan para saber qué especies usan el sitio como área de paso en sus migraciones y qué especies encuentran en el Jardín Botánico un lugar con recursos para el año entero.

Las últimas tres Golondrinas Negras (Progne elegans), pasaron alto y entre algunas Golondrina Parda (Progne tapera), tres semanas atrás. De hecho, hasta el 10 de abril quedaban ya muy pocas, menos de 10 individuos y ninguna negra. Quedó en mis notas un párrafo que esperaba ocasión oportuna para poder ser compartida con ustedes, y dice:

“En este momento me cuesta admitir, con cierto aire de misteriosa tristeza, que la naturaleza obedezca a los ciclos que le son propios y naturales, sutiles cambios periódicos que trascienden progresivamente en estrecha relación subordinada a fuerzas sobrenaturales que condicionan los acontecimientos diarios. Hoy percibí con inexplicable dolor la dramática disminución de golondrinas negras en el barrio. La terraza esta sufriendo otro desgarrante proceso de irreversible desertificación que me obliga a acepar la renovación del paisaje. Bienvenido sea el otoño.”

Sin embargo, el silencio y ese cielo azul inmaculado nos indican que ahora tendremos que volver a calibrar nuestros sentidos. Se levanta el telón para recibir a quienes en esta época llegan de visita. Concluyendo de este modo el resumen de lo acontecido en las últimas semanas quisiera destacar que todos coincidimos en que las joyitas de los últimos muestreos fueron, aparte del paso de Suiriri suiriri -Suirirí Común- (que junto a Sublegatus modestus -Suirirí de Pico Corto-, fueron los últimos migrantes en “marcar tarjeta”), Caprimulgus longirostris - Atajacaminos Ñañarca-, y Asthenes pyrrholeuca -Canastero Coludo-.

¿Qué sigue y qué queda?

Las sorpresas siguen sucediéndose en este sencillo proyecto que más allá de las fascinaciones y sorpresas, como tradición ha resultado una importante herramienta educativa para todos, tanto para los conductores de esta iniciativa como para los participantes de visita que ya suman 28!









A decir verdad, ya somos un lindo grupo de aficionados y varios de los participantes han regresado varias veces para compartir momentos exclusivos madrugando con gran entusiasmo y ansias de aprender. Queremos agradecer en esta ocasión a Héctor Slongo y El Indio (Emiliano Garcia), Martín Toledo, Romina Barbosa, Daniela Huenten, Lautaro el hermano menor de Tobías, Santiago de la Torre, Hilda Leticia Sánchez Hümöller, Sayri Valussi, Agustín Caviglia, Meli Salguero, Valentina Palmieri, Mariano Villafañe y Tere Monguillot, quienes han colaborado estos cuatro últimos fines de semana.


Juan, Tobías & Noe

sábado 26 de marzo de 2011

Reflejo de impresiones - Cerro Colorado


Al llegar a este sitio nos sentimos motivados a evocar los tiempos de los antiguos habitantes que se cobijaban bajo sus aleros y oquedades, se alimentaban de los frutos de su tierra y de la fauna primitiva.

Contemplar las indelebles pictografías tambien nos invita a imaginar culturas que nos precedieron en su plena cotidianeidad. Quebradas tupidas nos permiten identificar un bosque serrano en buen estado de conservación en algunos sitios. En otros se percibe el impacto antrópico con la disminución de flora o la alternancia de vegetacion exótica. Los matos son el sello arbóreo más característico, representando en estas sierras su punto más austral de distribución.

Los viejos árboles se elevan haciendo gala de su longevidad, amparando con su follaje el manto verde que brota de la tierra. Ésta es por sectores rojiza, con amplia gama de matices y tonalidades. El agua es poca, pero igual corre a veces sonora.

Desde la arboleda nos observan aves curiosas, que parecen espiar a los intrusos de su paraíso. Algunas como los chiguancos y los cardenales, revolotean con naturalidad siguiendo nuestro lento recorrido. Otras mas esquivas, no pueden ocultarse del todo a los ojos entrenados o a una fotografía inmediata: estos son el carpintero bataraz chico, el celestino y el pepitero gris y su pichón.

Dueñas y reinas del cielo claro son las aguilas moras, que a gran altura, dibujan círculos plomizos dejandose llevar por las corrientes leves, y compiten en plena sintonía por el espacio con los jotes cabeza colorada.

Interrumpe un silencio prolongado el grito del martin pescador grande y desde los montecitos bajos se oyen las calandritas con su trinar risueño. Cerca del comedor, en un árbol viejo posan dos halconcitos colorados que parecen ser los custodios de la capilla. El picaflor común visita flores que no son propias de la zona, pero que conforman el colorido de una plaza con elevados quebrachos blancos. Las charatas ruidosas asoman en grupos por los caminos de tierra y se posan pesadas en algún chañar o un tala, esperando pacientes nuestra partida.

Una pareja de jilgueros ocupó para su nidada una casita de hornero en un algarrobo seco; pudimos contemplar por instantes sus idas y venidas.

La sacha guasca, el brotal y otras enredaderas trepan confundiéndose entre los espinillos, manzanos de campo, garabatos y cercos. Las cactáceas asoman con sus espinas entre pasturas y piedras.

La liga roja destaca su vivo color en algún árbol que la hospeda. Las chinitas y los topasaires proliferan en la orilla del camino, mientras la palma caranday de tanto en tanto salpica con sus puntas estrelladas la espesura y va anunciando las proximidades de otros sectores del bosque chaqueño ni bien se sigue rumbeando para el norte. A modo de despedida, un halconcito gris menea su cola con pereza observando nuestro paso desde la punta de un centenario algarrobo seco.

Buenos momentos en grupo alternando el avistaje y las caminatas con charlas, mates y tunas jugosas. Sol y llovizna ligera, gente que se maravilla de la variedad o de descubrir lo típico, lo nuevo. Sobremesas distendidas y animadas en un lugar lleno de vida, de costumbres, de aromas puros, donde la naturaleza se luce simple, pero plena.

María Teresa Monguillot


AVISTAJE EN LA RESERVA CULTURAL NATURAL CERRO COLORADO - MARZO 2011


Continuando con las “Salidas de Observación de Aves” nuestro objetivo fue esta vez la Reserva Natural y Cultural Cerro Colorado, donde lluvia mediante, el 12 y 13 de marzo del corriente pudimos disfrutar en muy buena compañía, de varias especies observadas y oídas en esa área protegida.

Algunas comunes, pero perseguidas como la Charata (Ortalis canicollis), Cardenal (Paroaria coronata) y Reinamora (Cyanocompsa brissonii), y otras ocultas como el Chiví Común (Vireo olivaceus / chivi) y el Gallito Copetón (Rhinocrypta lanceolata), además de los migradores que pronto dejarán estas tierras donde nidificaron, para retornar a ambientes más cálidos, en algunos casos, del norte de Sudamérica, como el Cuclillo Canela (Coccyzus melacoryphus), la Golondrina Parda (Progne tapera) y Golondrina Negra (Progne elegans).

Otra de las especies que nos deleitó con su gracia fue la llegada de una de los primeros migrantes invernales, ya registrada en varios puntos de nuestra provincia desde principios de marzo: la melodiosa Calandria Real (Mimus triurus).

Párrafo especial tal vez merezca el Piojito Trinador (Serpophaga griseicapilla), que algunos autores consideran especie migradora. Fue observada en esta oportunidad en el Cerro Colorado, aunque también fotografiado tanto en invierno como en verano en varias localidades del oeste, norte y este de Córdoba. ¡Más noticias de este pajarito, en cualquier momento!

Por último, pero no menos importante, deseo agradecer a las personas que nos acompañaron en esta salida de observación, especialmente a las incondicionales “Chicas del COA: Gra y Matu y la Tere, quién reseñó con inigualable sentimiento poético, lo acontecido en esta oportunidad.

¡Hasta la próxima salida!!!!

Walter E. Cejas



viernes 25 de marzo de 2011

Jardín Botánico, a tiempo


Con la determinación de naturalistas natos ignoramos densas nubes oscuras y relámpagos anaranjados que cubrían la madrugada del 12 de marzo sobre el matorral espinoso para navegar sombras, anticipando la madrugada, desplegando esperanzas. Aromáticos mates depurativos en terapia grupal espantaban los fantasmas de la fatiga mental impuesta por el orden acelerado y acalambrante del ritmo de la ciudad.

Despunta el alba; caravanas en aceleradas procesiones aéreas surcaban alturas en asombrosa coordinación. Palomas, cotorras y docenas de golondrinas decoraban el teatro celestial con maravillosas acrobacias.

Una semana atrás comenzaba a desbordar el flujo de largas colas afiladas que apuntaban cual flecha certera al norte, claro indicio de migración en curso. Otros parecieran haber preferido tomarse unos días más, semanas algunos; o será la indecisión de adolescentes? Churrinches y Mosquetas, vertientes de volteretas. Fío-fíos, suiriríes y doraditos, especies todas de desafiantes moldes indistinguibles, adornaron de emociones el árbol de sorpresas este último fin de semana.

Tiranos altaneros de indolentes ejércitos individualistas, fríos cazadores voraces de bocas anchas y colas en tijera, pasantes silenciosos que con sus bocas anchas y largas vibrisas, certeros persiguen día y noche proteicos dípteros y lepidópteros.

Dentro del perímetro de exploración sorprende la variedad que la parcela ostenta secretamente, y resulta particularmente sorprendente espiar los procesos fonológicos que ocurren en esa retorcida maraña, los cuales responden a cambios ambientales, no siempre claramente perceptibles. Un momento en la historia del ciclo de vida en cada una de estas joyas aladas representa una punta de raicilla en magnitud de la intrincada red de fenómenos que ocurren a nuestro alrededor. La oportunidad de conocer la naturaleza nativa de Córdoba está a minutos del núcleo urbano de la capital provincial. En este contexto, compartir experiencias y conocimiento es invitar a interiorizarnos en la problemática ambiental de la zona. ¡Los esperamos!

¡Gracias Erika Jacobsohn, Andrea Bonino e Ilda Leticia por la visita! Además este último “finde” contamos con la distinguida visita de Jorge Spinuzza y su esposa. Gracias Noe por tu apoyo, paciencia y cariño.

Juan & Tobías




jueves 10 de marzo de 2011

Jardín Botánico, una hectárea de fragmento nativo sagrado


Con tan sólo un puñado de horas de observación distribuidas entre estos dos últimos fines de semanas la lista del Jardín Botánico creció exponencialmente. Notamos además presencia de numerosas aves migratorias, aparentemente de paso por el lugar. Referirse a cantidad es una función relativa; digamos que fue diversidad lo que nos sorprendió. Este último fin de semana observamos además varios juveniles de distintas especies, algunos luciendo vistosos tonos coloridos, como ese intenso atuendo castaño oscuro de Myiophobus fasciatus (mosqueta estriada) o el delicado contraste del Serpophaga griseicapilla (piojito trinador).

Curiosamente algunas aves todavía continúan el ciclo reproductivo y no han comenzado a mudar. Entre ellas encontramos al simpático primo del conocido chingolo crestado, Rhynchospiza (Aimophila) strigiceps –cachilo corona castaña, y a Sporophila caerulescens (corbatita). El caso particular de este corbatita hembra puede indicar que más allá de haberse hallado incubando podría haber sido un ave en su primer ciclo reproductivo y por lo tanto la escasa experiencia llevó a retrasar ligeramente sus ciclos. Sin embargo este ejemplo coincide con plumajes observados en otros granívoros, lo cual nos lleva a suponer que el ciclo reproductivo de este grupo en los alrededores del Jardín Botánico de la ciudad de Córdoba se extiende un tiempo más que en insectívoros o frugívoros por ejemplo.

La dispersión post-reproductiva ha impulsado la marcha y resultados a corto plazo nos permitirán acercarnos a conclusiones sobre el uso que algunas especies de aves dan al sitio y la importancia del sitio como lugar para muda y reabastecimiento de recursos energéticos.

La mañana pasó volando y el sol de mediodía nos encontró almorzando bajo una mora de la Reserva San Martín. Un par de horas después, recorriendo bosquecillos de nativas, encontramos tres personajes semiocultos entre matorrales, armados con descomunales equipos fotográficos, disparando despiadadamente a cuanta plumífera se prestaba modelo. ¡Qué chico es este círculo de naturalistas! Ni más ni menos que Fernando Ficetti, José Aparicio y Pablo el guardaparque.

Terminando un día de extraordinarias sorpresas, la noche rotaba el caleidoscopio astral bajo el cual los Bartramia longicauda (batitú) batían remos, encarando decididamente hacia quien sabe qué parador lejano, endulzando la negrura con melodiosos llamados al paso.

Agradecemos la vista e inestimable colaboración a dos nuevas amigas del proyecto de monitoreo de aves en el Jardín Botánico: Sofi Pana y Eli Street.



















Juan & Tobías

miércoles 9 de marzo de 2011

Equidiet en Relinchos


Como reserva científica, la Estación Biológica Relinchos se complace en destacar acciones de conservación que trascienden el campo de la ciencia. Quienes han visitado el lugar recordarán números alarmantes de palomas y tordos que llegaban al amanecer para aprovechar granos con que se alimentan los caballos. Recientemente Andrea cambió la dieta de estos animales por Equidiet, un balanceado altamente nutritivo, rendidor y elaborado específicamente para las necesidades de cada animal (sea animales sujetos a actividades deportivas, animales in actividad o animales con cría), sin necesidad de adicionarles otros productos (ni siquiera sal, ni vitaminas ni minerales, aunque si algo de fibra) para equilibrar sus dietas. El producto ha salido al mercado hace menos de diez años, se ha popularizado exitosamente, pero hasta hace poco todavía era bastante caro y de distribución restringida en Córdoba. Este producto rinde hasta dos tercios más, tanto en volumen como en dinero que lo que uno debería invertir en cereales y otros productos complementarios. Está elaborado de manera tal que los caballos digieren todo, evitando así desperdicios, que era justamente lo que atraía a todas estas aves que diariamente se congregaban en los corrales para alimentarse de lo que podían aprovechar directamente de los comederos o de la bosta. Por otro lado Equidiet ofrece un balanceado precocido y con levaduras que favorecen la digestión de los caballos, lo cual reduce riesgos de cólicos u otros potenciales riesgos que obligan a consultas frecuentes con veterinarios.

Los cambios se aprecian a corto y largo plazo desde la condición del pelaje hasta la respuesta al estrés y recuperación posterior al ejercicio. Hoy en día que veamos en los corrales sólo un par de renegridos (Molothrus bonariensis) y un pequeño puñado de palomas nos devuelve la esperanza de volver a creer en el éxito reproductivo de aves que, en referencia al renegrido, sufren de altos índices de parasitismo.

Para entender mejor estos procesos de cambio combiné 8 conteos de 10 minutos en cuatro esquinas del área de estudio. Los primeros cuatro conteos fueron efectuados en enero de 2010; los últimos, en diciembre del mismo año. A los fines de cuantificar este fenómeno comparamos sólo observaciones de tordos y palomas, aunque en realidad la diferencia también estuvo marcada por el número de especies e individuos entre un muestreo y otro. Enero de 2010 produjo 248 individuos correspondientes a 39 especies. En contraste, diciembre de 2010 resultó en 189 individuos, pero de 46 especies. Lo que llama poderosamente la atención es en realidad el contraste numérico entre muestreos, donde pudimos observar que Molothrus bonariensis disminuyó al 43 %, Patagioenas maculosa al 51 % y Zenaida auriculata al 50 %.

Desde la perspectiva ambiental, un estudio a mayor escala debería concentrarse en explorar posibles beneficios de Equidiet en torno a la extensión del uso de la tierra por parte de los animales alimentados en base a este producto en relación a la superficie de pastoreo que necesitan. Reducir áreas de pastoreo podría beneficiar la recuperación de ambientes sujetos a incendios periódicos y presiones de diversa índole.


Juan Klavins

jueves 24 de febrero de 2011

Las golondrinas del barrio


Las golondrinas de la ciudad de Córdoba están concluyendo su ciclo reproductivo. Se ven adultos deslucidos y jóvenes enérgicos de indefinidos colores pálidos. Días atrás nos emocionamos al descubrir que estas golondrinas habían comenzado a reemplazar plumas de vuelo.

El reemplazo progresivo y sistemático de plumas es conocido como muda y en general la mayoría de los pájaros mudan una vez al año, inmediatamente después de concluir con el período reproductivo. Tanto muda como migración son actividades energéticamente demandantes y por eso tienden a no superponerse. Algunas aves mudan en el área de reproducción posteriormente a la nidificación, otras lo hacen una vez que llegan a sus áreas de invernada. Algunas pocas especies tienen muda bianual, otras mudan en migración.

Las golondrinas (Familia Hirundinidae) son aves migratorias. La golondrina negra (Progne elegans) nidifica en Córdoba y hasta el momento sólo ellas saben qué paradisíacos paisajes exploran en invierno, pero normalmente no la encontramos en la provincia durante los meses fríos.

Dónde y cuándo muden las golondrinas dependerá de la distancia que recorra cada especie en migración. Tal vez resulte interesante destacar dos puntos relevantes en relación a las golondrinas y en particular referente al género Progne: mientras que la mayoría de los pajaritos migran de noche, las golondrinas se desplazan de día, lo cual les permite mudar en migración. Sin embargo, esta adaptación debe ser compensada con mayor consumo de alimento durante la travesía. Aparentemente no hay consenso respecto a si esta aparente ventaja de mudar en migración fuerza la necesidad de hacerlo de día para poder alimentarse, o si han evolucionado migrando de día y así lograron superar estrategias de muda generalmente limitadas por otros factores.

La golondrina negra es un ejemplo de muda bianual. Si bien el genero Progne agrupa especies relativamente grandes, las golondrinas en general son aves pequeñas. Sorprende que se tomen tanto tiempo en completar el ciclo, a veces demorando hasta 5 o 6 meses (golondrina tijerita, Hirundo rustica). El inicio y cumplimiento de la muda es característica individual de cada especie. Aquellas que migren menores distancias generalmente terminan el ciclo en sus tierras natales.

Cabe destacar que las golondrinas son un caso particularmente inusual entre paseriformes (orden sistemático que agrupa un gran número de familias de características similares) presentar muda preformativa completa. Esto quiere decir que los pinchones volarán del nido con plumas de vuelo que serán pronto reemplazadas por nuevas antes del invierno. Una explicación razonable podría ser que al ser las golondrinas aves que pasan tanto tiempo expuestas al sol, las plumas que desarrolla el pichón en el nido se verán demasiado gastadas para aguantar todo un invierno y podrían pasar 18 meses antes que ese pichón termine de reemplazar sus primarias externas. De modo semejante, por dar un par de ejemplos, salteadores y gaviotines también son casos paralelos en referencia a la muda preformativa completa.



La golondrina que ilustra la imagen adjunta muestra la secuencia típica en la mayoría de los paseriformes: las primarias son reemplazadas de la primera a la novena (proximal a distal), por lo general de manera simétricamente bilateral, y las rectrices (plumas de la cola) de manera centrífuga desde el par central. Con relación a la cola, el individuo en la foto presenta gran desgaste, lo cual indica que éstas no han sido reemplazadas aún; en tanto que las primarias 1 y 2 contrastan extendiéndose algo más de un tercio del largo desde la base.


Juan

miércoles 29 de diciembre de 2010

Relinchos en la cautivante esencia del amor serrano



Postergando mi regreso al país, llegué a Relinchos una tarde calurosa de diciembre. El canto del jilguero (Sicalis flaveola), pirinchos (Guira guira) y torcacitas (Columbina picui) matizaban la siesta de sonid
os estivales. Me recibió Andrea, desmontándose de Roso, uno de sus elegantes caballos. Cansado, decidí recostarme un rato antes de salir a explorar. Me dormí con la imagen de la pareja de horneros, la misma de siempre, saludando enérgicamente la llegada de quien visita el jardín de su reinado.

Los días se sucedieron y una tras otra las emociones fueron inundando mi alma tan necesitada de estos aires serranos. Mates de humeante espuma aromatizados con tomillo y peperina, abrazos que destilan lágrimas de emociones contenidas, profunda ternura en la mirada tierna de todos estos seres que tanto extrañé… aquí estoy y aquí me quedo!

Pues bien, concluida la siesta salí a explorar el perímetro. La caja nido rebasaba de pichones de ratona (Troglodytes aedon) ansiosos por ensayar sus primeros vuelos. A unos 30 m, otras ratonas alimentaban pichones en el nido que la pareja de hor
neros (Furnarius rufus) construyeron en 2008. La casa nueva también fue ocupada por ratonas. Otra pareja alimentaba su cría dentro de una grieta en un pilar del portón vecino. ¡Cuántos nidos, y por si fuera poco de aves que hacía tiempo no encontrábamos sus nidos en Relinchos! El benteveo (Pitangus sulphuratus) eligió un tala alto y así también lo hizo el cucú (Coccyzus melacoryphus) criando un hermoso pichón que en estos días ensayará sus primeros vuelos. Vean mis observaciones respecto al benteveo en la última publicación sobre Relinchos en este blog.

Continuando con la lista de especies residentes que se reproducen en Relinchos, el piojito silbón (Camptostoma obsoletum) es una de las que siempre presentan el gran desafío a la hora de buscar sus nidos. Esta vez encontró un conjunto de claveles del aire en altura y ubicación conveniente cerca de la esquina oriental del bosquecito. Asimismo, estrictamente dependientes del bosque estratificado en Relinchos, las mosquetas (Myiophobus fasciatus) volvieron a ocupar áreas sombrías del sotobosque, y con gran
emoción destacamos que dos de ellas son aves que anillamos años atrás, lo cual demuestra la importancia de este refugio para aves migratorias. Ya que mencionamos casos de fidelidad de sitio, otra que regresó y que ya está incubando fue un viejo pijuí (Synallaxis frontalis). Sin embargo, personalmente, el mejor hallazgo hablando de nidos fue el de monterita lechuzona (Poospiza whitii); aparte de un volantón capturado recientemente. Ya que viene al caso les informamos que pronto adelantaremos detalles novedosos sobre la biología esta especie en Relinchos, lo cual redactaremos especialmente de manera separada. Es un tema que hemos abordado con cierta dedicación y estamos escribiendo una nota al respecto.

Otros con nidos activos en el lugar incluyen el de calandrias (Mimus saturninus), palomas de tres especies, jilgueros, pepiteros (Saltator aurantiirostris), chiguancos (Turdus chiguanco), músicos (Agelaioides badius), tijereta
s (Tyrannus savana) y fío-fíos (Elaenia parvirostris). Los horneros repiten la historia: por tercer año consecutivo sacaron a la luz un tordito – será posible!!? Chingolos (Zonotrichia capensis), naranjeros (Thraupis bonariensis), golondrinitas (Stelgydopteryx fucata) y picaflores (Chlorostilbon aureoventris) ya se ven con volantones, pero un nido del zumbador, con pichones sigue activo.

Entre los destacados durante este breve períod
o, un anambé (Pachyramphys validus) macho en plumaje no definitivo pasó silbando por Relinchos -también posible migrador-, en tanto que el barullero (Euscarthmus melorhyphus) se anunció cantando y se estableció en la finca para disfrutar del verano. Este último fue otra linda sorpresa ya que hace un par de años que no anunciaba su presencia. Días atrás hasta me pareció ver un segundo barullero.


Aves que siempre asombran, tan imponentes
como elegantes, peregrino (Falco peregrinus) y aplomado (Falco femoralis) marcaron su presencia en Relinchos. También un pecho colorado chico (Sturnella supercilliaris) macho, ave poco común en el sitio, pasó en vuelo días atrás (hoy una hembra). Y de presencia esporádica, pero regular, el carpintero de lomo blanco (Campephilus leucopogon) anda
de palo en palo probando acústica. Finalmente otro que causó gran emoción, notable registro para Relinchos: inambú montaraz (Nothoprocta cinerascens) oída por Hernán a mediados de mes. De esta última especie no contábamos con registros tal vez desde el primer incendio que sufrió la propiedad. Además, dos biguaes (Phalacrocorax brasilianus) en vuelo de oeste a este parecían bien determinados en su rumbo a destino. Finalmente, no quería dejar de mencionar a la especie número 54 en ser anillada en Relinchos: chinchero grande (Drymornis bridgesii)! La última adición a la lista fue Synallaxis albescens, y con ella ya contamos 55.

Como siempre, cualquier consulta pueden escribirme directamente a piprites@yahoo.com.ar

Agradecemos al Vermont Center for Ecostudies, especialmente en esta ocasión a Rosalind Renfrew por contribuir con equipamiento básico para el anillado de aves. Agradezco infinitamente el aliento constante, cariño y comprensión de Hernán y Andrea. Además agradezco de todo corazón a Sabrina Villalba, a Cecilia Castilla y a Tobías Rojas por su apoyo y optimismo. En esta ocasión agradezco particularmente a Noelia Villafañe por acompañarnos en los primeros momentos de exploración y transmitir sus conocimientos sobre mariposas, actividad que siempre nos entretiene en esas “horas muertas” del día bajo el manto sofocante de la siesta chaqueña, abrazados al tereré helado.


Juan Klavins

martes 19 de octubre de 2010

Retornos en Relinchos


El mundo anticipa cada primavera con celebraciones de diversa índole. Octubre es el mes de las aves, y en Relinchos la mejor época del año para presenciar el fascinante fenómeno migratorio.
Gran expectativa; emoción incontrolable. Preparativos para la organización del tercer viaje del año a Relinchos.

La dupla Sabri-Tobías en el ataque comandaron el frente exploratorio. Acompañó en las tareas de prospección y anillado un viejo amigo del sur cordobés, Ramiro, desde Río Cuarto. Así se presentó la formación de o
ctubre para encarar nuevos desafíos en este rincón serrano de Punilla.






Entre mates comandados por Tobías y unas galletitas de salvado que servían de desayuno, el coro del alba era encabezado por Glaucidium brasilianum, pintando de vida el contorno espinoso que emerge sobre un horizonte cálido. El verano en Relinchos refleja altas dosis de diversidad en contraste con la temporada seca. Esta tercera visita (9 al 11 de octubre de 2010) produjo 49 especies.


Las emociones excedieron las expectativas. Después del feroz incendio de agosto de 2009 ya notamos cambios significativos y alentadores en la recuperación del ambiente. La cobertura del suelo hoy vuelve a brindar refugio a tinámidos, aunque por el momento sólo una especie: Nothura
darwinii.

Notamos que como consecuencia del incendio el número de especies frugívoras aparenta haber disminuido; en cambio aquellas generalistas encontraron mejores oportunidades para subsistir y reproducirse con éxito. Un caso particular es Pitangus sulphuratus (foto: Tobías Rojas), que para nuestra sorpresa, y a pesar de no nidificar en el área de estudio, frecuenta Relinchos en sorprendente abundancia.

Nos emociona además el reencuentro con varios “viejos amigos”, aves que anillamos tiempo atrás y que hoy siguen en el área, lo cual demuestra el sincero respeto y cariño por parte de Hernán y Andrea (propietarios de Relinchos) hacia la naturaleza circundante. Para la gran mayoría, una de las grandes satisfacciones es ver a la pareja de Furnarus rufus que hace más de tres años nos acompaña elegante y
fielmente en cada amanecer.
Ya se alejaron de Relinchos los coloridos visitantes invernales. No lejos, Polioptila dumicola estará buscando territorios donde establecerse durante su período reproductivo. Pronto desaparecerá Serpophaga griseicapilla. En algunos horizontes lejanos Astenes pyrrholeuca, Agriornis micropterus, Mimus triurus y Poospiza ornata, encontrarán condiciones propicias para veranear.

En cambio, otras ocuparán espacios vacantes en matorrales y el bosque, los cuales los ampararán durante sus estadías en estos próximos meses de follaje exuberante.

Definimos algunos de estos movimientos temporales como migraciones, que según clasificaciones que hemos propuesto se dividen en “parcialmente migratorios” y “enteramente migratorios”.

Especies que permanecen durante todo el año en el área de estudio, o bien regresan año tras año al mismo sitio para establecer territorios durante un cierto período son comúnmente tratadas bajo el concepto “fidelidad de sitio”.

Especies parcialmente migratorias en Relinchos

Tiempo atrás habíamos expuesto el caso de Synallaxis frontalis como potencial migrador parcial en las sierras de Córdoba. Pues bien, seguimos sosteniendo esta suposición en base a un individuo capturado en mayo (más invierno que verano para la mayoría de las migratorias) y que fue recapturado en noviembre. Somos concientes que la muestra es poco significativa, pero hay que considerar que el área de muestreo cubre no más de una hectárea.

Otra especie parcialmente migratoria en el área de estudio es Turdus amaurochalinus. De los cuatro individuos registrados, tres fueron aves anilladas durante la primavera de 2009, pero no fueron observados en Relinchos durante la temporada seca.

Una tercera que bien podría ser incluida en este grupo es Phytotoma rutila. Como habíamos planteado un par de meses atrás, es posible que en Relinchos el número de individuos disminuya en temporada no-reproductiva. Aprovechando el caso y en referencia al macho más popular en Relinchos, creemos oportuno mencionar la suposición que aves viejas en especies parcialmente migratorias tienden a mantener territorios el año entero.

Enteramente migratorias en Relinchos

Entre ellas, los tiránidos tal vez sea uno de los grupos más conspicuos. Fueron observados Tyrannus savana, Pyrocephalus rubinus (especie de paso en Relinchos), Elaenia parvirostris (una de las especies conflictivas que presenta desafíos desalentadores al ojo de cualquier observador de aves - en la foto, mostrando sus tres bandas claras en cobertoras); y por último, Myiophobus fasciatus.

Fidelidad de sitio

Dos especies, también consideradas enteramente migratorias en Córdoba, demostraron fidelidad de sitio en Relinchos: Progne elegans y Myiophobus fasciatus. Aparte, nos complace destacar las residentes con fidelidad de sitio que nos acompañan hace años:
Furnarius rufus, Pseudoseisura lophotes, Pitangus sulphuratus, Mimus saturninus, Turdus amaurochalinus, Turdus chiguanco, Troglodytes aedon, Saltator aurantiirostris, Poospiza whitii, Poospiza melanoleuca, Sicalis flaveola y Carduelis magellanica, entre otras.


En conclusión, este esfuerzo de muestreo ha comenzado a reflejar con mayor claridad el estado de residencia de las aves serranas en Córdoba. Convocamos a la voluntad de todo aquel que desvíe su andar en la rutina diaria paseando entre aromáticas lomas serranas, para prestar mayor atención a especies que mencionamos regularmente en estas publicaciones informales sobre el monitoreo de aves en la Estación Biológica Relinchos. Recordamos que la mayoría de estos individuos anillados, particularmente especies que creemos sean residentes permanentes en la región, tienen uno o dos (ocasionalmente tres) anillos de colores que identifican al individuo. Desconocemos los movimientos de nuestras aves serranas en cuanto a desplazamientos errantes (frecuentemente observado durante el periodo no-reproductivo) o dispersión posterior al ciclo reproductivo. La conservación de ambientes empleando la avifauna como indicadores está íntimamente relacionada con programas claramente fundamentados en evidencias tales como fidelidad de sitio y migraciones, lo cual a su vez radica indefectiblemente en programas de anillado. Cualquier consulta pueden escribirme directamente a (piprites@yahoo.com.ar)


Este proyecto fue impulsado gracias a la generosidad de dos donantes; uno de ellos, Stephen Eccles estuvo de visita en Relinchos en 2007 y gracias a su apoyo logramos iniciar este programa de monitoreo. Por otro lado agradecemos nuevamente el apoyo del Vermont Center for Ecostudies por contribuir con equipamiento básico para el anillado de aves. Finalmente, agradezco el motor productor de estos magníficos descubrimientos y destaco la voluntad de quienes nos acompañan en todo momento: Hernán y Andrea, Sabrina Villalba, Tobías Rojas y un sinnúmero de voluntarios.



Juan Klavins